16 marzo, 2006

El otro infierno


La ilustracion es de Ciruelo

Hay más allá del infierno, otro infierno imprevisto y posterior. Durante un tiempo, el condenado se instala en el tormento, lo incorpora a sus hábitos y busca consuelo en la idea de que nada peor podría ocurrirle. Es entonces cuando cae en otro infierno, el verdadero, cuyos sufrimientos son imposibles de comprender y de calcular.
El infierno como castigo por los pecados es, al menos, razonable. Uno arde en ríos de fuego pero atesora una convicción inevitablemente dichosa: el universo tiene un propósito ético; en algún lugar están los bienaventurados; en algún lugar está Dios.
El verdadero infierno es, antes que nada, injusto. Uno no sabe por qué está allí, ni cuales son sus culpas, ni cual es el Plan que está cumpliendo.
Infiernos benignos permiten conocer el camino para evitarlos.
Mucho peor es que cualquiera se salve y cualquiera se condene.
Ignorar las consecuencias de los propios actos, eso es el infierno.


Extractado del libro "Bar del Infierno"

de Alejandro Dolina

5 comentarios:

Nanny Lidia dijo...

que hermoso!!! justo lo que necesito

:: ritalin :: dijo...

Personalmente creo que el infierno se escapa absolutamente de la certeza de estar en él. Porque si sabes que estás en el infierno, sabes que existe Dios.

Oscar Pita-Grandi dijo...

La parte tranquilizadora y aún esperanzadora con esto de los infiernos que padecemos, es que siempre se puede estar en uno peor...

césar castillo dijo...

Exactamente. El universo tiene un propósito ético. Ignorar las consecuencias de nuestros actos, eso es el infierno. Eso me recuerda que muchos dicen, por ejemplo, que USA es una entidad de crueles hábitos respecto al resto del mundo, cosa que es mentira porque peores hábitos tiene respecto a su propia gente: los mantiene en la ignorancia.

El Piscuis dijo...

Es un lindo tema no? jajj, pero a mi particularmente no me preocupa el infierno, según lo que leimos y segun los comentarios, es injusto, es impensable y quizás hasta aleatorio el infierno, jajj...

Gracias por pasar...